¿Por qué sale uno a buscar pareja? ¿Realmente vale la pena?
Cuando uno no tiene pareja, alcanza una libertad muchas veces envidiada por aquellos que se encuentran “enganchados”- Siendo adulto, ésta libertad es muy superior a la de la juventud, porque uno puede realmente gozarla, ya que dispone del tiempo, el dinero, un desarrollo mental y emocional mucho más maduro y lo que es más, energía para disfrutarla.
Entonces ¿Vale la pena “cercenar” tanta libertad en pos de tener una pareja?
Tengamos presente que en una sociedad urbana moderna la mujer promedio exige ciertas conductas del hombre, como por ejemplo: “que la satisfaga sexualmente”.
Que sea un hombre de éxito, al menos más exitoso que ella. Que le brinde seguridad afectiva y económica. “Porqué para bancar muertos de hambre prefiero estar sola”. El famoso “billetera mata galán” sigue tan vigente hoy como el tango Cambalache.
Basta con sólo leer los perfiles de los sites de internet "busca parejas". Es interesante como las mujeres básicamente tienen las mismas pretensiones, sin importar la zona, nivel económico o edad. Se nota sí, una marcada baja en las expectativas, a partir de los 50 años. Es como que la mujer comienza a darse cuenta que si quiere competir con "pendejas tetonas y peteras" va a tener que reorganizar sus prioridades. Cobra vigencia el tan vilipendiado "petiso, gordito y pelado".
Hay que tener presente que muchas mujeres hoy día no sólo son financieramente autónomas, sino que también han adquirido una potestad en cuanto a que salen a “cazar hombres”.
Cada vez es más frecuente ver mujeres con hombres/muchachos bastante más jóvenes que ellas.
Por lo general se tratan de mujeres de entre 35 a 50 años, con un cierto nivel económico e intelectual que no desean “atarse” a un sólo hombre. Consideran que tienen derecho a disfrutar de la diversidad ¿Y por qué no habrían de tenerlo? Bienvenidas sean las nuevas amazonas.
"Quiero que me satisfagan"
Pero una gran diferencia entre la amazona de hoy y los hombres, es que las amazonas pretenden ser satisfechas. Y no me refiero al aspecto sexual únicamente.
Para satisfacer a una mujer (por lo general en una sociedad latina y hasta dónde sé en muchas de Europa también) hay que primero invitarla a cenar, salir a bailar, llevarla a alguna actividad cultural interesante: es decir, hay satisfacer una expectativa anterior, y esa es lograr que la mujer se sienta como alguien “especial”. En el mundo masculino ésta condición es irrelevante.
“Desarma” a la mujer.
Lamentablemente la mujer a menudo utiliza el sexo como herramienta de coerción.
Si hacemos las cosas bien, nos “recompensarán” entregándose. Ahora analicemos este tema de la entrega.
¿Qué es lo que entrega? ¿Lo único que “entregó” la mujer en algún momento de su vida, fue su virginidad, y eso a esta altura del partido, al menos en la sociedad occidental ya no es un bien tan preciado y en las relaciones de adultos, ya no existe, ¡¡y que el Cielo nos ampare de alguna virgen de más de 30!! (no sé si existen todavía…)
Debo admitir que hay un orificio que muchas mujeres mantienen invicto, y que muchos hombres perseguimos: el ojete.
Este orificio, muchas mujeres parecieran protegerlo mucho más que el bucal o vaginal. En este caso sí estoy dispuesto a reconocerles el gesto de la "entrega", porque en raras ocasiones, y sólo en el caso de hombres muy experimentados en el sexo anal, una mujer puede alcanzar cierto goce. Este orificio, si bien cuenta con terminaciones nerviosas que podrían conducir al placer, no fue diseñado para recibir, sino para expulsar, y a diferencia de la vagina, que logra expulsar un crío de hasta 4 kilos, el ojete no suele expeler "críos" de dimensiones tan grandes.
Aquí el tamaño del pene sí cuenta. Algunos con miembros grandes pueden verse discriminados por ese factor. Entonces, señores, en caso de ser beneficiados con su acceso, les ruego que lo traten con infinito cariño, porque es un privilegio que rara vez se nos concede. Ganárselo requiere de mucha paciencia y autocontrol. Nada de andar "rompiéndole el culo" a nadie.
En cuanto a la relación sexual tradicional en sí, para que realmente sea satisfactoria, plena, donde “ambos” gocemos, es siempre el hombre el que debe recurrir a toda una suerte de maniobras y estrategias para hacerlas gozar durante un buen rato.
Por lo general debería comenzar con unos 20-30 min. de “foreplay” (juego erótico previo) que tal vez incluya el sexo oral (y una vagina es fuente de todo tipo de sorpresas en cuanto a sabores y olores) estimularles el clítoris, besarlas tiernamente, acariciarlas, no hacer comentarios impropios, generar el ambiente, para que ellas eventualmente realicen todo un proceso interno y lleguen al orgasmo, y una vez logrado su orgasmo (si nos esmeramos e hicimos las “cosas bien”) podremos recibir nuestro “regalo”.
Es decir, hicimos las cosas bien para obtener sus “favores”, para que luego ellas finalmente, se recuestan, felices, y nos digan: “ahora hacé lo tuyo” ¿Hacé lo tuyo? ¿Y todo lo anterior de quién fue?
¿Y qué necesita un hombre para llegar a un orgasmo? Prácticamente nada, sólo una mujer, que preferiblemente esté despierta.
Quedan cada vez menos mujeres que responden al: “voy a entregarme a ti, a pesar de que yo no goce o tenga un orgasmo”. Al menos en el mundo que describí antes. No conozco la sexualidad femenina camboyana o egipcia.
Atención, que todo lo anterior no se interprete como que es una tarea fastidiosa, en mi caso y en el de muchísimos varones es todo lo contrario. Personalmente siempre disfruté el poder hacerlas acabar. Verlas excitarse, agitarse, maldecir, reír, llorar y finalmente acabar. Eso siempre ha sido un gran afrodisíaco para mí. Además es de las pocas cosas que realmente hago bien. Es casi un don.
Y convengamos que hay muchos hombres que realmente cojen para el carajo, y deberían considerarse afortunados de tener alguna mujer que todavía se banque ser cojidas por él. Muchas veces hay más amor que necesidad. Lo de ellas es más un acto de piedad que otra cosa.
Pero bueno, la pregunta que les hago es: ¿qué pasaría si nosotros nos “autoabasteceríamos” en forma regular y sin falsos tapujos. Tipo: "Querida ésta noche prefiero ver el partido y después hacerme una paja en lugar de hacer el amor con vos. OK?
Reduce el adulterio-el engaño.
Si bien el adulterio tal vez tenga que ver más con cuestiones emotivas que sexuales, es decir, uno busca en otra persona lo que perdió con su actual pareja (pasión, cariño, respeto, afecto, ternura) es posible que al reducir el “factor sexual” mediante la masturbación uno logre establecer un vínculo aún más profundo con su actual pareja.
Tal vez al reducir este factor sexual, uno se comporte con su pareja de manera más honesta. Es decir, no se porte bien, sólo porque quiere ser recompensado, sino porque realmente quiere estar con ella de una manera armoniosa. Ese cariño que profesan algunas parejas de ancianos. Ese compañerismo.
El hombre ideal
Hoy pareciera ser que lo más importante en un hombre es lo que tiene, no lo que es.
Si tomamos como una fuente de lectura los avisos publicitarios, veremos que no se destacan
por resaltar las virtudes de una buena persona. No se ve como prototipo de "winner" a un bohemio, petiso, gordo y pelado que realiza tareas solidarias en barrios marginados. No importa tanto que sea honesta, respetuosa, inteligente o tenga códigos. El tema pasa por la pinta, el auto, si es "cool", etc. etc.
Igualmente esto no es algo típicamente femenino, por el contrario, en cuanto a resaltar la importancia de lo físico se trata, el hombre es el más claro ejemplo. Rara vez se ve a un hombre apuesto en pareja con un bagarto flacucho, pero brillante. La verdad, que a nosotros cualquier mina con un buen par de tetas y culo nos deja bien. Y si es muda y no piensa, casi mejor.
Son las mujeres las que se matan por hacerse todo tipo de operaciones estéticas para verse más jóvenes y seguir siendo "atractivas". Sean Connery, sigue siendo para muchísimas mujeres un hombre digno de ser cojido. Quisiera ver cuántas mujeres de su edad entrarían en esa categoría para los varones.
Permite Liberar la Mente
Al no tener la cabeza ocupada/obsesionada con el tema “sexo”, uno puede ocupar su mente con cosas más valiosas. Pensar en proyectos, en solucionar otros temas más importantes.
Nos permite ser más genuínos
Al no tener que ser un exitoso hombre de negocios, famosa estrella de cine o parecer un Adonis, para poder atraer a una mujer, uno puede realmente ser como uno desea. Dedicarse a un trabajo o actividad que realmente le guste y llevar una vida tal como le gusta, y no una que responda a los estereotipos del mercado. ¡Es decir, si querés ser un gordito pelado, podés serlo!
El tema económico obviamente estará condicionado por el factor niños, estos no tienen porqué sufrir penurias económicas. La responsabilidad de darles el mayor bienestar económico y afectivo posible es una responsabilidad de la cual ningún padre debe escapar. Eso es inherente a la responsabilidad que se asumió el día que uno decidió ser padre.
Contribución Social
Contribuye a reducir la explotación de la mujer, es decir la prostitución, y tal vez la pedofilia, el abuso infantil, y las violaciones.
Si bien no cuento con información concreta para sustentar estas últimas afirmaciones, calculo que un hombre sexualmente activo pero “relajado”, no tendría tanta “agresión” interna para descargar en sus semejantes.
Colaborar con instituciones de Bien Público:
Todo el dinero que uno invierte en el cortejo (cenas, viajes, regalos, etc.) podría donarse a distintas ONG’s.
Permite ser mejores jefes
Al no ver en la mujer a un “enemigo” (es decir objeto deseado pero no alcanzable y por eso fuente de angustia o frustración) o “presa”, un jefe en un entorno laboral, no abusará de su poder para acosar física o psicológicamente a sus subalternos femeninos.
Es decir, al no estar desesperado por querer cojérselas, no buscará revancha con sus empleadas. Y además si tiene alguna fantasía con ellas, podrá resolverlas “manualmente” y dejar a la pobre fuente de sus fantasías en paz, en lugar de hostigarla en el trabajo.
Esto además de convertirlo en mejor persona, mejor jefe, tal vez hasta le evite un contratiempo legal, en caso de que la empleada lo acuse, merecidamente, de “acosarlo sexualmente”.
Además, no hay nada más triste que un jefe “baboso”. El jefe en cuestión carece de todo respeto, tanto con las mujeres como con los hombres.
¿Y quién sabe? Tal vez la empleada, al notar cierta indiferencia hasta reaccione de manera opuesta y sea ella quien busque la relación.
RESUMEN FINAL
• Permite satisfacer nuestras más grandes fantasías, sin importar cuáles son, inclusive las más perversas, reduciendo así la pedofilia, estupro y/o cualquier otra perversión que pudiera arruinar la vida de un ser inocente.
• Algunas veces es mejor que algunas relaciones (vale para ambos sexos)
• No pretende ninguna reciprocidad.
• Es saludable: reduce la ansiedad, aumenta la irrigación sanguínea, ¡y no tiene ninguna contraindicación!
• Es gratis.
• Reduce la explotación de las mujeres/niñas/niños.
• Es segura, no sólo en cuanto a enfermedades de transmisión sexual (ETS) sino en el sentido, de evitarnos problemas con los maridos, parientes o amantes de la alguna mujer. Hay muchas otras consideraciones también, como el evitar tener que andar por lugares inseguros, o salir con gente desconocida (en el caso de una mujer, esto es aún más peligroso)
• Permite inclusive una relación sexual (en caso de tener un periodo refractario relativamente corto) mucho más relajada y agradable. El coito puede hacerse sin la molesta ansiedad que siente el “eyaculador precoz”.
• En caso de no estar en pareja nos mantiene “aceitados” para cuando volvamos a tener relaciones.
Es decir, es una manera sana, gratuita y segura de gratificarse y no estar "necesitado".
y por eso: ¡¡Nos permite ser libres!!